El
performance attribution es el análisis «exhaustivo» de los
resultados obtenidos.
Consiste en clarificar y revisar a fondo lo hecho. Encontrar si ha habido
algún defecto, comprender cómo erradicarlo y hacer planes prácticos para el futuro.
En primer lugar, discierne
cuánto ha aportado la estrategia y cuánto la táctica.
En segundo lugar determina de forma precisa, objetiva y consistente:
¿dónde se ha ganado o
perdido?, ¿cuánto? y ¿por qué?
Para responder estas preguntas calculamos los siguientes datos para cada subcartera en el periodo de análisis:
- Pesos medios desagregados
- Rentabilidades desagregadas
Y posteriormente aplicamos la metodología Karnosky-Singer (1994)
Dos diferenciales
Para elaborar un performance attribution correcto es necesario implementar una contabilidad analítica
y esto no es nada fácil. De hecho, cada vez es más difícil: aportaciones, retiradas y gastos en
diferentes fechas; subcarteras que nacen después de la cartera; movimientos entre subcarteras;
carteras y subcarteras sin operativa durante un periodo; subcarteras con posiciones compradas y
vendidas en futuros y opciones, productos OTC, estructuras, diferentes formas de conseguir la misma
exposición a una clase de activos, estrategias de gestión cada vez más sofisticadas, etcétera.
Esta aplicación cuenta con dos diferenciales:
- La elección de subcarteras (puntos de toma de decisiones) es muy flexible y se adapta a la
naturaleza de la cartera (mercado, divisa, sector, gestor, etcétera).
- En cada subcartera existe una cuenta de liquidez “virtual” siendo la liquidez agregada de
todas las subcarteras igual a la liquidez total de la cartera. Esto permite imputar el resultado de
las decisiones a la cartera correcta.